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Daños eléctricos por anomalías y variaciones de tensión en el suministro ¿Quién responde?

Cáceres, 1 de septiembre de 2017

En alguna ocasión la mayoría de personas hemos sufrido un apagón en nuestra vivienda más o menos rápido, normalmente no ocurre nada y la luz vuelve a funcionar en unos minutos, en ocasiones es cuestión de segundos. No nos referimos a los casos en los que se acciona el diferencial y se corta el suministro eléctrico por tener una baja potencia contratada sino a los casos en los que el apagón se debe a una acción u omisión exterior. 

Las razones por las que estos apagones se pueden producir son muy variadas, pudiendo deberse a averías específicas en transformadores de la compañía eléctrica suministradora, variaciones de tensión en el fluido eléctrico, tareas de mantenimiento o reparación de averías, etc. En muchas ocasiones estas variaciones de tensión o sobrecargas pueden producir daños en nuestra vivienda o negocio llegando en algunos casos a producir cortocircuitos eléctricos en aparatos electrónicos que pueden incluso provocar un incendio de nefastas consecuencias. No obstante, en la mayoría de casos los daños suelen ser menores, afectando a electrodomésticos de cocina, cámaras de refrigeración, fogones y/o cualquier equipo electrónico conectado a la red. 

En este caso, la empresa encargada del suministro y/o comercialización del servicio eléctrico en la zona afectada por el anormal funcionamiento del mismo, y causante de los daños, puede haber incurrido en responsabilidad debido al incumplimiento del deber de proporcionar un suministro eléctrico de calidad y de servicio continuado, como así lo exige la Ley 2/2002, de 25 de abril, de Protección de la Calidad del Suministro Eléctrico en Extremadura.

Resulta de aplicación igualmente el artículo 148 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, el cual hace referencia a supuestos especiales de responsabilidad debido a la naturaleza de determinados servicios, entre los que se incluye el suministro de electricidad. Así, este artículo cita expresamente:

“Se responderá de los daños originados en el correcto uso de los servicios, cuando por su propia naturaleza, o por estar así reglamentariamente establecido, incluyan necesariamente la garantía de niveles determinados de eficacia o seguridad, en condiciones objetivas de determinación, y supongan controles técnicos, profesionales o sistemáticos de calidad, hasta llegar en debidas condiciones al consumidor y usuario.

En todo caso, se consideran sometidos a este régimen de responsabilidad los servicios sanitarios, los de reparación y mantenimiento de electrodomésticos, ascensores y vehículos de motor, servicios de rehabilitación y reparación de viviendas, servicios de revisión, instalacióno similares de gas y electricidady los relativos a medios de transporte.

La regla general en materia de “productos y servicios defectuosos” es la de la responsabilidad por culpa. La culpa viene definida auténticamente por el Código Civil en sus artículos 1.104 y 1.105, que establecen respectivamente:

“La culpa o negligencia del deudor consiste en la omisión de aquella diligencia que exija la naturaleza de la obligación y corresponda a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar. Cuando la obligación no exprese la diligencia que ha de prestarse en su cumplimiento, se exigirá la que correspondiera a un buen padre de familia”.

“Fuera de los casos expresamente mencionados en la Ley, y de los que así lo declare la obligación, nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse, o que previstos fueran inevitables”.

Ahora bien, en materia de "productos y servicios generadores de riesgo”, nos encontramos ante una responsabilidad cuasi-objetiva, puesto que el prestador de los citados servicios siempre habrá de responder de los daños o perjuicios causados en el caso de que por parte del usuario se haya dado un uso correcto al servicio contratado.

Normalmente, si contamos con un seguro del hogar o de negocio es muy probable que tengamos incluida la pérdida producida por daños eléctricos, en cuyo caso, siempre es recomendable declarar el siniestro a su compañía aseguradora para que le informe sobre las garantías de la póliza. En caso de que el riesgo se encuentre cubierto le indemnizarán en la forma acordada en la póliza. En caso contrario, siempre tendrá la posibilidad de realizar una reclamación a su compañía eléctrica para que le informe de la incidencia sufrida y les solicite la indemnización y/o reparación del daño correspondiente. 

Es muy habitual que se dañen los compresores o motores de las cámaras frigoríficas, con la consiguiente pérdida de alimentos, siendo normal que se tiren los mismos ante el mal olor que desprenden en el proceso de descongelación por lo que recomendamos que, antes de tirar los alimentos a la basura, realicen fotografías de las mercancías perdidas.

David Cascón Gómez 

Abogado

Etiquetas: Abogado, Cáceres, daños eléctricos, responsabilidad civil